Nahúm. De la música al diseño.

Oct 16 2017

Él nos dice que nació en La Mancha, que descubrió los ordenadores cuando era así de pequeño y que, no sabemos si por lo primero o por lo segundo, además de por ser un autodidacta enamorado de la tecnología, aprendió a componer y a producir música.

Luego, un poco más mayor, pasó diez años trabajando como compositor para la serie de animación Pocoyó, así como para marcas y agencias de publicidad. Buscando nuevos retos, hizo el Gran Curso de Diseño de Productos Digitales de La Nave Nodriza y ahora trabaja en Fjord como diseñador de interacción y de servicios. Cuando no está trabajando, está produciendo a bandas, o tocando en giras, grabando algún episodio de su podcast Error de conexión, haciendo fotos y viajando.

Todas estas cosas hace Nahúm. Aquí podéis verlo sentado, de pie es igual pero llega hasta el suelo.

 

image

 

¿Tú qué querías ser de mayor?

Quería ser inventor. Me encantaba desmontar cosas, intentar comprender cómo funcionaban para después volverlas a montar. En mi casa, siempre me recuerdan que luego sobraban piezas y que con mis experimentos con imanes, me cargué la televisión de tubo de mis abuelos. Tengo muchas de estas, pero lo que está claro es que me encantaba cacharrear con todo y me apetecía probar a desarrollar mis propias ideas.

No he cambiado mucho en realidad, sigo teniendo las mismas inquietudes. De hecho comencé la carrera de telecomunicaciones. Pero por un tiempo me interesó mucho más la música y dejé la carrera. Me centré en la producción, la composición, tocar en bandas y todo eso. Me di cuenta de que me interesaban las tripas de las cosas, pero no me apetecía centrarme sólo en lo técnico. Así que aquí sigo, haciendo muchas cosas pero sin saber qué quiero ser de mayor. Porque no soy mayor aún, ¿eh? Bueno sí.

 

¿En qué momento supiste que podías diseñar?

Decidí probar suerte en el mundo del diseño, cuando vi que la música no me ofrecía un futuro interesante. También pensé que sería más feliz dejando la música como algo que hago por amor (lo soy). Mi otra pasión, siempre había sido la tecnología y cómo ésta nos habilita para conseguir hacer cosas, sea grabar una canción en casa, hacer una transferencia bancaria o hacer deporte. Así que el paso al diseño era casi lógico.

Ahora, saber que podía diseñar… ¡eso no lo sé aún! Creo que tengo una cabeza que vale para analizar problemas, pero aprender a encontrar soluciones apropiadas es algo que toma mucho tiempo, y no se termina nunca de aprender.

Supongo que diseñar es como cualquier profesión, cualquier aprendizaje: es un camino que empiezas y no sabes a dónde vas a llegar, ni a cuánta distancia está. En el camino suele haber un punto en el que miras atrás y ves la evolución, pero no deja de haber cierta subjetividad. Yo de momento veo tanto que andar, que no he tenido tiempo de mirar atrás.

 

¿Cómo es eso de diseñar sin ser diseñador?

Nadie nace siendo diseñador, ni bailarín, ni presidente del gobierno. Como se suele decir, “fake it till you make it”. Ya tengo bastante experiencia, de mi etapa anterior, de lo que es trabajar en un entorno creativo, tomar decisiones, arriesgarse y gestionar procesos y a gente. También he vivido muy de cerca toda la evolución de la informática, desde mi primer PC con 40MB de disco duro hasta lo que tenemos hoy en el móvil. Todo me sirve. Y para lo que no sé, uso varias cosas: mi intuición y a mis compañeros. Una cosa buena que tengo, es que no me da miedo equivocarme. Así que voy con ganas de jugar y aprender.

 

Este es Nahúm en La Nave, el de la izquierda (tu izquierda).

2013-11-30 10.18.29-1

 

¿Qué dificultades te has encontrado por el camino?

Cuando cambié de sector, me surgió la oportunidad de entrar en una empresa que me gustaba mucho y donde sabía que aprendería mucho de diseño. Pero la pega es que mi puesto sería de gestión de proyectos, no de diseñador.

Me lancé de cabeza, porque pensé que también aprendería cosas útiles. Y así fue, estuve dos años de “project manager”. Entendí los intríngulis internos, la burocracia y la gestión de clientes, que es muy distinta de como se hacía en el mundo de la música y la publicidad. Me permitió estar sobrevolando los procesos y ver cómo se hacía todo.

Llegado a un punto, sentí que era el momento de lanzarme al diseño de una vez. Cuanto lo comenté en la empresa, me propusieron unos ejercicios de ingreso como los que le hacían a cualquiera que quisiera entrar al puesto. Tras una etapa de incertidumbre e inseguridad, con temas personales entre medias, al final todo salió bien. Los ejercicios gustaron y comencé mi nuevo rol haciendo diseño de interacción y servicios. Y aquí sigo, este verano cumplí mi tercer año en Fjord. Lo interesante, es pensar lo distintos que hubieran sido los resultados si no hubiera pasado ese tiempo de aprendizaje.

 

Un consejo para las que no diseñan (pero porque no saben todavía que pueden)

Tiendo a pensar que los consejos de la gente a la que le ha ido bien, son menos interesantes que los de quienes han fracasado en su intento. Pero bueno, como para cualquier cosa, hay que tener ganas y paciencia. Por suerte, en diseño se enseñan procesos que hacen que aprender y equivocarse sea mucho menos árido que en otras profesiones creativas. Hay que dejarse llevar, tratar de ser honesto con uno mismo y con los demás. Yo intento no obsesionarme con las soluciones y centrarme en los procesos y la colaboración. Pero también hay que ser capaz de, en ciertos momentos, tomar asunciones y tirar para delante.

Lo bueno del diseño es la comunidad tan fuerte que hay. Es algo que cuando vienes de otros sectores atrae mucho, hace que te sientas más arropado y sea más fácil seguir reciclándote. Teniendo La Nave, que es como un punto de encuentro ideal, no hay excusa para no asomar la patita al menos.

No responses yet

Leave a Reply