“Cuanto más cacharreas, más conocimiento obtienes de los diferentes experimentos”

Ambas venís de entornos académicos, con una formación sólida en inteligencia artificial y humanidades. ¿Cómo ha sido el salto desde la teoría y la investigación hacia el cacharreo y la experimentación?
Alba:
Salir de la universidad y de un máster centrado en los datos al mundo real, ha sido un cambio importante que me ha ayudado a poner a prueba lo que había aprendido y darle un significado más allá de las fórmulas o teoría.
Por otro lado, siempre he estado muy metida en el ámbito musical por lo que ha sido muy enriquecedor entrar a formar parte de una empresa como Cloud District que tiene como objetivo en todos sus proyectos unir lo técnico y lo humano.
Poder hacer esta conexión entre la teoría, la práctica y la creatividad ha sido lo que me ha impulsado a transmitir los conocimientos que voy aprendiendo a más gente a través de los talleres de La Nave Nodriza.
Clara: La teoría y el cacharreo están más unidos de lo que hacemos parecer a veces. Sin un poco de uno no tienes mucho en el otro. Cuanto más cacharreas, más conocimiento empiezas a ver en común entre diferentes experimentos; y eso no es más que teoría, solo que la has aprendido de jugar en vez de leyendo un par de manuales.
El ámbito académico está muy centrado en la parte teórica y se suele olvidar de usar la práctica para potenciar la primera. El cambio a Cloud District y a La Nave Nodriza ha sido como seguir el camino natural del aprendizaje, más que pasar a una mera aplicación de conocimientos previos.
Viniendo de este ámbito, ¿Qué os ha hecho converger en este momento y qué os atrae de esta nueva etapa docente?
No nos conocíamos antes de trabajar juntas pero las dos tenemos un gran interés por la importancia que se le debe dar a los humanos en el ámbito tecnológico. Además, ambas creemos que mejorar nuestra vida debe ser siempre el objetivo final de cualquier proyecto.
Por otro lado cada una anteriormente nos hemos interesado por ramas diferentes del mundo artístico, por lo que trabajar juntas nos ha llevado a perseguir unos ideales comunes pudiendo retarnos y aprender de áreas que la otra controla mucho más.
Es un poco la misma sensación que tenemos al dar talleres. Los participantes suelen traer también una curiosidad y una visión muy humana independientemente del ámbito del que vengan. Esto hace que podamos llegar a conversaciones complejas y aprender a la vez que compartimos conocimiento.

Los talleres de IA en La Nave Nodriza tienen un enfoque muy humano con visión crítica—desde la creación generativa hasta la reflexión sobre los sesgos. ¿Cómo se traduce esa “IA que se entiende y respeta a las personas” en la práctica diaria?
Esta puede que sea la pregunta más complicada que se ha planteado en los últimos 5 años en el sector, tanto a nivel técnico o humano como legal.
Es complicado dar una respuesta clara, pero creemos que la manera de llegar a ese enfoque humano es precisamente poner a la persona como fin de cualquier innovación. La tecnología es algo que debe mejorar nuestras vidas y no empeorarlas, y tener eso presente en todo momento es lo que esperamos que nos acerque a cumplir el objetivo de visión crítica e integración humano-tecnología.
La relación entre mujeres e inteligencia artificial sigue siendo un tema clave. ¿Cómo veis vuestro papel, como docentes y profesionales, en un campo que todavía necesita más voces diversas?
Estamos contentas de trabajar en una empresa que tiene un compromiso muy fuerte con la representación de las mujeres y la igualdad de oportunidades. Seguimos sin ser muchas en el campo tecnológico, pero por suerte cada vez aumenta más el número de compañeras.
Sin embargo, el hecho de tener que estar orgullosas de eso, supone que nunca dejaremos de tener la responsabilidad extra de saber que somos una representación del resto de mujeres cuando actuamos o hablamos en público. Al final, es un peso el saber que nuestros errores siguen apareciendo magnificados para muchos ojos y son para ellos una prueba de que las mujeres no deberíamos haber llegado hasta aquí.
Por eso, da un poco de vértigo sentir esta responsabilidad, pero nos da aún más ganas de demostrar lo equivocados que están esos ojos, por suerte cada vez más escasos.

Una curiosidad para terminar: se habla cada vez más de la IA aplicada a la música y la creatividad. ¿Qué os inspira esa conexión entre arte y algoritmo?
Alba: Mezclar tecnología y música es algo en lo que estoy muy interesada y creo que la IA puede ser muy útil. Puede ayudarnos a minimizar esa parte más técnica en la que algunas personas no están interesadas y que se puedan centrar en la parte más creativa de la composición, además de que puede ser de gran ayuda para experimentar con nuevas ideas musicales o incluso como apoyo durante el aprendizaje. No se trata de reemplazar lo que es el arte o la artista, sino de potenciarlo. Hay que verla como una herramienta de ayuda más y no como un enemigo.
Clara: En mi caso, me interesan especialmente la literatura y el arte. La creatividad es intrínsecamente humana. Puede partir de apoyos externos, como es el haber leído a muchos autores de diferentes épocas, o como es preguntarle a GPT por la aplicación de un determinado mito en la Edad Media vs. en el Renacimiento (o pedirle que nos corrija la gramática).
Siempre y cuando la IA Generativa se use como herramienta de apoyo y sepamos que los únicos capaces de crear arte somos nosotros, la creatividad seguirá fluyendo. El único peligro creo que es dejarse llevar por una actitud pasiva en la que pedimos toda la ejecución de la IA dejando de estar conectados con nuestra obra.


