“Por mucho que la IA nos acelere el trabajo no debemos precipitarnos”

La ingeniería de contexto sonaba hace poco a jerga técnica. ¿Qué ha cambiado para que ahora sea una competencia que cualquier profesional debería entender?
El mundo se ha dado la vuelta y necesitamos poner orden.
La ingeniería de contexto,busca dar un ‘marco’ de trabajo. Es el contexto donde se establecen de forma clara las necesidades y limitaciones dentro de las cuales la IA debería de trabajar.
Para entenderlo es mejor no asociarlo a lo técnico, por eso me gusta hablar de Filosofía de Contexto. Nos sirve para cualquier proyecto que uno quiera emprender, imagínate que queremos organizar una fiesta. Sabemos dónde va a ser, la temática, los invitados, la música, las decoraciones… Hemos puesto las necesidades y las limitaciones y por lo tanto el ejecutante no puede improvisar. El autor es quien determina ese contexto y el objetivo, y por eso esto sirve para cualquier perfil.
Lo que ha cambiado es que ahora es que, gracias a la IA, podemos asegurarnos que toda esa información está completa, es coherente, está jerarquizada y actualizada, garantizando así el mejor resultado.
¿Dónde ves más oportunidad ahora mismo: en perfiles creativos, en gestión, en operaciones?
Creo que los perfiles de gestión y de operaciones van a ver cómo mejora su día a día de forma sensible, pero van a tocar techo antes. Los perfiles creativos son los que más tienen que ganar: las limitaciones técnicas e incluso de talento natural se reducen (dibujo a mano alzada, por ejemplo) y si ponen a trabajar su imaginación van a poder realizar todo lo que se les venga a la cabeza, no nos hacemos a la idea de hasta qué punto se ha roto el marco.

¿Qué puede hacer hoy una pyme o un comercio de barrio con Ingeniería de Contexto que hace dos años era imposible o carísimo?
Todo lo que imaginen. Con paciencia y unos pocos conocimientos técnicos van a conseguir resultados increíbles. Piensa en cómo, con una calculadora de mano, todo el mundo puede hacer raíces cuadradas en milisegundos, pero si no sabes para qué se usa una raíz cuadrada de nada te sirve. Hoy podemos hacer páginas web y apps al nivel de las de corporaciones internacionales desde nuestro ordenador de casa. Con una ingeniería de contexto bien aplicada, una IA nivel usuario (un Claude o OpenAI), y unos rudimentos básicos de desarrollo, tenemos las herramientas necesarias para conseguir unos resultados espectaculares, creando herramientas complejas y sostenibles.
Comentaste en otra entrevista que es normal sentir incertidumbre, ¿Cómo se trabaja eso en una organización que siente que va tarde?
Lo primero es aceptar que todos vamos tarde. El salto tecnológico ha sido tan grande que apenas estamos dándonos cuenta de lo que podemos llegar a hacer. Lo siguiente es aprender que a la incertidumbre uno se puede acostumbrar, esto no quiere decir que nos conformemos con el cortoplacismo, pero sí que nos concentremos mucho en el próximo paso del camino y que aceptemos que el destino es difuso. Tenemos que aceptar que cada día hay novedades, pero también que no es necesario incorporarlas todas.
Lo tercero es asumir que los seres humanos necesitamos tiempo: noches de insomnio y pensar las cosas; por mucho que la IA nos acelere el trabajo no debemos precipitarnos: la improvisación es enemiga de la responsabilidad. Por eso es fundamental tener nuestra estrategia clara, para tomar decisiones a la velocidad que los tiempos requieren.
En cuanto al equipo tenemos que ver, con tranquilidad, dónde está la persona que más atrás se encuentra en la organización y comenzar desde ahí la puesta al día, con buen paso avanzamos y vamos incorporando a los más adelantados mientras tomamos velocidad.
Cuando la IA sea parte del día a día vamos a ver que el mayor freno somos nosotros mismos, que dejamos de hacer cosas porque no nos atrevemos a ir más allá. Ese es el momento en el que tenemos que abandonar nuestro ego y aceptar que hay cosas que la IA hace mejor, pero lo que nunca va a poder hacer es tomar decisiones por nosotros ni asumir riesgos.
