Esther Blázquez Blanco entiende el liderazgo como una práctica viva y humana, invitándonos a mirar hacia dentro, honrar nuestra virtud y encuerpar nuestro propósito. Su método en el acompañamiento de Organizaciones y equipos se basa en el entrenamiento mental y la presencia, haciendo de
Los Nuevos Liderazgos y
Liderazgo en Complejidad encuentros profundamente transformadores.
Los rituales y el cuidado en tu manera de hacer hablan mucho del vínculo que nos une. ¿De dónde viene tu relación con La Nave y cómo crees que ese vínculo ha influido en tu forma de trabajar como docente y facilitadora?
Mi relación con La Nave nace con Ludita. Yo estaba facilitando una sesión de LiderazgoS y Feedback en House of Beautiful Business y ella acudió. Allí comenzó la magia y nuestro vínculo.
La experiencia que he tenido como docente de La Nave Nodriza es que todo el mundo que acude siente que es “casa”. Eso que en inglés llaman “homecoming” y que simboliza la idea de regresar a ese lugar donde uno tiene paz. Las personas que van a La Nave se sienten cuidadas, y yo también. En las ceremonias que yo facilito es importante honrar el orígen, el lugar que hospeda, aquellos de quienes aprendemos, etc… así que, imagínate, cómo no voy a cuidar yo a quien viene a las sesiones si, precisamente, estoy en un espacio que cuida con tanto cariño. Digamos que sólo tengo que honrar el espacio al que entro.
En los talleres de liderazgos se hace mucho hincapié en lo vivencial, en la experimentación, la reflexión, el aprendizaje entre iguales… ¿Cómo defines tu metodología y cuáles son las prácticas que consideras esenciales para que las formaciones sean transformadoras?
El aprendizaje es entre distintos. Esa es la magia. Cada ser humano, con entrenamiento y voluntad, puede vivir honrando su rareza, su virtud y su diferencia. Eso, además, es lo que hace que un equipo sea rico en posibilidades.
Mi metodología nace de la conciencia de saber que cada cual alberga una virtud, y que lo mejor que podemos ofrecer a otros seres humanos es la presencia, es decir, que solo con nuestra presencia los demás puedan recordar su virtud. Si yo estoy presente, entonces al mirarte pondré atención a tu potencia (no tu potencial), a aquello que te hace ser como eres. Consiste en que sólo con la mirada facilitemos que el otro recuerde su valor diferencial. ¡Eso sí que es un rebranding potente!, piénsalo. Si esto lo llevas a una empresa es lo mismo, si en vez de estar señalando lo que cambiaríamos del otro, ponemos atención en nuestro propósito y lo que nos une, entonces un equipo es imparable. Eso no quiere decir que esté exento de dificultad, al contrario, tendrá dificultades grandes, propias de un gran propósito.
Mi metodología se basa en que cada cual encuentre la suya. Esta es la dificultad y la magia. Y de aquí nace mi método.
Cuando trabajo con una empresa, mi sueño es tan grande y alto como el suyo. Por eso hay que diseñar muy bien las experiencias que los equipos van a tener durante el tiempo que los consultores les acompañamos, porque solo a través de la experiencia llegamos a un saber.
Y todavía asoma cierto anhelo en el ser humano de que nos digan lo que tenemos que hacer y cómo. Y esto es el principio de todo lo que se seca y marchita en las Organizaciones. Por eso, “encuerpar” el propósito es tan importante. Y quienes gestionan equipos con gracia lo saben, y gran parte de su tiempo lo dedican a hacer que sus equipos vivan con su mente, cuerpo y corazón una visión. Cuando me llaman para ayudar a un equipo que sufre, uno de los patrones de sufrimiento más común que encuentro es que lo que piensan, lo que sienten y lo que hacen va en direcciones opuestas, no están viviendo una coherencia entre pensamiento, palabra y acción. Y esto, de tan sencillo, me parece revolucionario.
Así que mira, si alguien está leyendo esto y quiere comenzar a ordenar o regenerar con amabilidad su equipo, que empiece por aquí. Y que de ahí nazca el inicio de su método.
En tu opinión, ¿qué significa ‘liderar’ hoy, considerando los retos contemporáneos y qué debería definir a una persona que lidera? ¿Cuál es el tipo de participantes que suelen acudir a los talleres?
El otro día, leyendo a uno de mis gigantes – maestros- aprendí sobre Eliphas Levi, un ocultista francés que decía que la magia no debe ser una profesión, sino que tu debes ejercer una profesión y deslizar la magia a través de ella. Pensé que esto era lo más bonito y acertado que, en una frase, resume el liderazgo. Es decir, que liderar es un verbo, no una profesión. Y uno debe hacer que el liderazgo, la magia del liderazgo, se deslice a través de cualquier profesión que tengamos. Y yo tengo la fortuna de saber que es así, porque he visto como el liderazgo se desliza limpiando cuerpos y ayudando a morir o vivir en un hospital así como haciendo el rebranding de una Organización.
Los participantes de las sesiones en la Nave son seres humanos que quieren deslizar la magia en sus profesiones. Y yo, cuando acudo a su encuentro, siempre llevo el mismo rezo: honrar a cada paso su elección.

En Los Nuevos Liderazgos trabajas los arquetipos y propones un viaje hacia dentro para revisar identidad, creencias y formas de liderar. ¿Cómo describirías la experiencia de quienes lo viven y qué tipo de transformación o consciencia suele despertarse en ellos?
¡Pues creo que lo mejor es responder con sus propias palabras aquí!
Maria Alberola Rubio, Senior Business Advisor en Generación Code, reflexionaba después del taller:
Algunas de las cosas que aprendo con Esther son que el concepto de Liderazgo va mucho más allá de lo laboral o lo económico. Liderazgo es comunicar para conectar. Conectar con lo que brilla en tí y ofrecérselo a los demás. Es estar donde quieres estar y hacerlo con presencia. Es explorar los conflictos buscando tener paz y no razón. Esto hay que practicarlo, no es sencillo, estamos en ello….
Elvira González, Acquisition Manager en Real State, del último taller de liderazgos decía:
Todavía haciendo la digestión de esa brutalidad de día. No me preguntes (de forma precisa) por qué recordé una canción de Ismael Serrano que decía: “los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos” mucho tiene que ver con la magia de Esther… porque los hits de la sesión tuvieron gran dosis de razón – como casi todo lo espontáneo… No pasar por la vida de puntillas es un acto de valentía.
En Liderazgo en Complejidad se plantea que la dificultad no sólo es algo que nos obstaculiza, sino que puede ser el punto de inflexión para evolucionar ¿Puedes compartir algún ejemplo de situación difícil —en una organización, un equipo, o incluso personal— donde esa dificultad se haya convertido en oportunidad de crecimiento?
¡Sí! Para empezar, traigo a Jung, ¿Vale?. Suena raro pero su aportación nos ayuda en el mundo Organizacional. Él decía que «nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad». En una empresa entiendo la iluminación como estar en paz con las decisiones que se toman y la oscuridad como las dificultades que se tienen y agotan cuando, de hecho, las evitamos.
Te pongo un ejemplo, tu te imaginas a Serena Williams o Carlos Alcaraz llegando donde han llegado a partir de frases motivacionales (valores) colgadas en las paredes de su oficina?.¿ O haciendo dos team buildings al año donde se disparan con pistolas que tiran colores o aprenden a hacer birra? Igual eso ayuda, no lo sé, pero un equipo evoluciona cuando mira hacia dentro. Vuelvo a traer a Jung que me va fenomenal: “quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta». Me quedo con ambas cosas para una Organización: soñar, esto es, tener un propósito que nos mueve, y mirar hacia dentro para saber cómo lo vamos a alcanzar.
Un equipo que hace esto se ayuda, se reúne para observar las dificultades que tiene y para decidir, juntos, cómo van “bailar” esas dificultades. No es un acto placentero muchas veces, pero los que lo pillan, los que piden ayuda para aprender ese “baile”, viven mejor. Luego, curiosamente, tienen mejores resultados.