“Ser Product Manager es saber adaptarse, aprender rápido y seguir avanzando”

La Nave Nodriza
04 Mar, 2025
5 min de lectura
“Ser Product Manager es saber adaptarse, aprender rápido y seguir avanzando”

El enfoque centrado en las personas usuarias y el saber cuidar y motivar al equipo han impulsado la carrera de Valeria Yañez como PM hasta ser Director of Product Management en Factorial. En La Nave, tenemos la suerte de contar con ella como profe en el Curso de Product Management.

Has trabajado en empresas como Idealista, CaixaBank y ahora eres Director of Product Management en Factorial… Cuando empezaste tu carrera ¿sabías lo que te esperaba? ¿Cómo llegaste hasta aquí?

La verdad es que no, no sabía lo que me esperaba ni lo que significaba ser Product Manager. Mi primer trabajo fue una beca en Marketing Digital y en esa misma beca, empecé a optimizar el producto mejorando el proceso de conversión de leads a clientes. Fue precisamente en ese proceso donde me di cuenta de que, en realidad, estaba trabajando en producto: mejorando un funnel, optimizando una experiencia para alcanzar mejores métricas, entendiendo las necesidades de los clientes y los problemas que queríamos resolver.

A partir de ahí, fui muy intencional con cada paso de mi carrera. Siempre he escogido las empresas en las que trabajar, asegurándome de que no solo iban a ampliar mis conocimientos de producto, sino que también me ayudarían a desarrollar mis skills. Al final, como Product Manager, creo que debes enfocar tu carrera como si fuera un producto en sí: entender qué quieres mejorar, definir hacia dónde quieres crecer y trazar un plan para conseguirlo.

Así es como he ido seleccionando las compañías con las que quería trabajar, buscando aprendizajes distintos, startups versus corporaciones, explorando diferentes tipos de productos, áreas y metodologías. Lo más enriquecedor ha sido aprender tanto de mis compañeros como de las propias organizaciones, consolidando una visión más amplia y versátil del rol de producto.

El puesto de PM puede variar mucho en función del proyecto… ¿Cómo has enfrentado el reto de adaptar la estrategia de producto según el contexto de la empresa? ¿Algún caso éxito del que te sientas especialmente orgullosa?

Esto es algo que siempre recalco al alumnado: la capacidad de aprendizaje y la flexibilidad son cualidades esenciales en un Product Manager. ¿Por qué? Porque muchas veces trabajamos en productos que al principio no entendemos del todo o que no usamos ni usaríamos en nuestro día a día. Aun así, nuestra responsabilidad es comprender al usuario, desarrollar empatía y aprender de sus problemas para poder ofrecerles soluciones reales y efectivas.

Esa flexibilidad y empatía son clave. No importa la empresa, el producto, el área o la industria: estar cerca del usuario y entender su contexto es un denominador común en cualquier entorno de producto.

¿Casos de éxito? Creo que el verdadero éxito radica precisamente en esa capacidad de adaptación. Al llegar a una compañía, es fundamental dedicar tiempo a comprender a los clientes, identificar sus necesidades y sus pains. Y, junto a un equipo al que sepas motivar y comprometido, encontrar soluciones de manera colaborativa.

Me siento especialmente orgullosa de haber desarrollado esa flexibilidad, ya que me ha permitido resolver problemas en sectores tan diversos como la banca, la moda, el real estate y, ahora, en el mundo de los recursos humanos. Al final, el enfoque centrado en el usuario trasciende las industrias y se convierte en el motor para crear productos de valor.

En 2024 te estrenaste como profe de Product Management en La Nave Nodriza, ¿qué se llevaron las estudiantes de tus clases durante el curso?

Creo que se llevaron una visión muy realista de lo que implica ser Product Manager. En mis clases siempre intento que la teoría se entienda a través de la práctica, porque creo que es la mejor manera de entender el día a día del rol. Introduzco muchas anécdotas, casos reales y también fracasos.

Para mí, es fundamental visibilizar que un Product Manager no solo celebra éxitos, sino que también enfrenta errores. Fracasamos, tomamos malas decisiones, priorizamos mal y, en ocasiones, las soluciones que proponemos no conectan con los usuarios, incluso cuando hemos seguido al pie de la letra las mejores prácticas de producto.
Pero ahí es donde está el verdadero valor: en compartir esos fracasos y los aprendizajes que dejan. Porque, al final, cada error es una oportunidad para iterar y mejorar en el futuro.

Esa mentalidad es la que trato de transmitir, porque ser Product Manager no es tener siempre la respuesta correcta, sino saber adaptarse, aprender rápido y seguir avanzando.

¿Tienes ganas de volver a dar clase en La Nave en remoto y de reencontrarte con tus compañeros de profesión?

Muchísimas ganas. Además, estoy rodeada de muchísimo talento. Mis compañeras son grandísimos profesionales, personas de las que aprendo constantemente, con quienes comparto ideas, experiencias y challenges. Es un entorno en el que todos crecemos juntos, alimentando ese aprendizaje continuo que define el rol de Product Manager.

Pero, sin duda, una de las partes que más disfruto es conocer a nuevos alumnos. Ellos no solo llegan con ganas de aprender, sino también con preguntas, retos y perspectivas que te invitan a replantearte cosas y a salir de tu zona de confort. Esa interacción es muy enriquecedora porque te obliga a mantenerte en constante evolución.

Y, por supuesto, está la comunidad. Creo firmemente que una de las claves para crecer como Product Manager es pertenecer a una comunidad activa y colaborativa, como la que ofrece La Nave Nodriza. Un espacio donde no solo compartes conocimiento con compañeros, sino también con alumnos, enfrentando juntos desafíos, aclarando dudas y, sobre todo, aprendiendo los unos de los otros. Esa conexión es, para mí, uno de los pilares del desarrollo profesional.

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