La Bitácora

“La vida no va de hacer más. Va de hacer menos y mejor” | La Nave Nodriza

Escrito por La Nave Nodriza | Mar 18, 2025, 4:00:00 PM

Enrique, con una trayectoria tan amplia en el ámbito de la productividad, ¿qué te motivó a cofundar KENSO y cuál es la misión principal de la organización?

Mira, la verdad es que KENSO nació cuando me di cuenta de algo paradójico: mientras más obsesionados estábamos con la productividad, menos vivos nos sentíamos. Como decía José Luis Sampedro, «El tiempo no es oro, es vida». Esta frase fue una revelación que cambió mi perspectiva y se convirtió en el corazón filosófico de todo lo que hacemos. La gente acumulaba logros, pero perdía el sentido de por qué los perseguía en primer lugar. Era como si hubiéramos olvidado que la meta de ser efectivos no es hacer más, sino vivir mejor.

Nuestra misión es simple pero ambiciosa: queremos democratizar la efectividad personal y convertirla en algo accesible para todos, no solo para gurús del Silicon Valley o lectores empedernidos de libros de autoayuda. En KENSO creemos que la verdadera productividad no consiste en hacer más, sino en hacer lo importante, y eso cambia radicalmente según quien seas. Por eso nuestro enfoque siempre parte del autoconocimiento, como si fuera el GPS que te permite trazar la mejor ruta hacia tus objetivos.

En tu experiencia, ¿cuáles son los principales obstáculos que las personas enfrentan al intentar mejorar su efectividad personal?

El obstáculo número uno, sin duda, es lo que yo llamo «el no me da la vida». Es esa sensación constante de ir corriendo a todas partes sin llegar realmente a ninguna. La gente vive con la ilusión de que en algún momento del futuro tendrá más tiempo, pero ese momento nunca llega. Mientras tanto, van acumulando técnicas y herramientas sin implementar ninguna de verdad, y acaban con una ensalada de sistemas que no funcionan.

El segundo gran obstáculo es más sutil: la desconexión entre las herramientas y el propósito. Muchos se obsesionan tanto con organizar tareas que olvidan preguntarse si esas tareas realmente les acercan a donde quieren ir. Es como tener el mejor GPS del mercado pero no saber a qué destino quieres llegar. Por eso en KENSO insistimos tanto en comenzar por el «para qué» antes de saltar al «cómo». Una lista de tareas impecable que te lleva en la dirección equivocada sigue siendo una pérdida de tiempo, aunque sea una pérdida muy bien organizada.

El podcast de KENSO se encuentra entre los 50 más escuchados de España y (en su más de 350 episodios, ha contado con invitados especiales como el rapero Nach. ¿Compartirías alguna clave que te has llevado de estas entrevistas?

La lección más potente que me he llevado de estas conversaciones es que la excelencia siempre va de la mano de la rutina personalizada. Parece contradictorio, ¿verdad? Pensamos que los grandes creativos viven de la inspiración y los momentos «eureka», pero Nach me confesó que escribe todos los días a la misma hora, tenga ganas o no. Eso sí, ha diseñado esa rutina para que encaje con su forma única de trabajar y pensar. La disciplina adaptada a quien eres es, al final, el trampolín invisible de la creatividad.

Otra revelación ha sido descubrir que casi todas las personas de alto rendimiento que hemos entrevistado tienen un propósito claro y una relación sana con el fracaso. No es que fracasen menos, es que han aprendido a ver cada tropiezo como un dato, no como un veredicto sobre su valía, porque tienen claro hacia dónde van. Esto me recordó a lo que en KENSO llamamos «mentalidad de científico»: tratar cada error como un experimento que te da información valiosa. Si lo piensas bien, la productividad no va de no equivocarse nunca, sino de equivocarse más rápido y sacar mejores conclusiones, siempre con la brújula de tu propósito como guía.

Te estrenas como profe en La Nave Nodriza en el Taller de Efectividad Personal. ¿Qué pueden esperar las personas que les interese esta formación ?

Quien venga al taller puede esperar una experiencia radicalmente diferente a la típica charla sobre «cómo organizarte mejor». No verá listas interminables de apps ni técnicas abstractas que luego no sabes cómo aplicar. Lo que ofrecemos es un viaje guiado hacia tu propio sistema de efectividad, uno que respete tu personalidad y circunstancias únicas. Es como si en vez de darte un traje de talla única, te ayudáramos a coser uno a tu medida.

Durante las ocho horas, alternamos teoría práctica con espacios de aplicación inmediata, porque creemos que el conocimiento que no se aplica es como comida que no digieres: no te nutre. Trabajaremos para que te conozcas mejor, identificaremos tu estilo cognitivo y diseñaremos rituales que potencien tu energía en lugar de drenarla. Y lo mejor: te llevarás un plan de acción concreto, no solo ideas bonitas. En KENSO decimos que la inspiración sin acción es entretenimiento, y nosotros no estamos en el negocio del entretenimiento, sino en el de la transformación. Lo que sí te aseguro, es que saldremos mejor de lo que entramos (palabrita).

Y a nivel más personal ¿qué consejo le darías a alguien que quiere ser más efectivo y busca lograr un mayor equilibrio entre su vida profesional y personal?

Mi consejo parece sencillo pero es revolucionario: deja de intentar «equilibrar» tu vida personal y profesional como si fueran dos enemigos en una balanza. En su lugar, piensa en términos de integración. Pregúntate: ¿cómo puedo diseñar una vida donde mi trabajo potencie mi vida personal y viceversa? Esto implica tomar decisiones valientes, como tal vez rechazar ese ascenso que parece brillante pero que choca con tus valores familiares, o tal vez aceptar un proyecto apasionante aunque suponga reorganizar temporalmente tus rutinas.

Y por último, abandona la culpa. Esa vocecita que te dice que deberías estar trabajando cuando estás con tu familia, o que deberías estar con tu familia cuando trabajas. La culpa es el vampiro energético más grande que existe. En su lugar, practica la presencia plena: cuando estés trabajando, trabaja con toda tu atención; cuando estés con tus seres queridos, entrégate completamente a ese momento. La efectividad real no se mide en horas o tareas completadas, sino en la congruencia entre lo que haces y quién quieres ser. Y ese, amiga, es un maratón, no un sprint. Es el maratón de tu vida.