Mantener una herramienta basada en LLM es radicalmente distinto a mantener software tradicional

Hablamos con Juan Delgado, desarrollador con más de 20 años en la intersección entre tecnología, diseño y negocio, y docente en el taller de Fundamentos de GenUI, sobre qué cambia cuando una LLM genera la interfaz en tiempo real y qué necesita tener resuelto un equipo antes de embarcarse en un proyecto así.

Llevas más de 20 años entre tecnología, diseño y negocio. ¿Cuándo empezaste a ver que las interfaces podían dejar de ser algo que se diseña una vez y se entrega?

Sinceramente, hace 9 meses cuando empecé a investigar GenUI. Recuerdo perfectamente que me bajé el SDK de Flutter para hacer unas pruebas, cambié las instrucciones de la app  y… funcionó. Era evidente que le faltaba mucho, pero era igualmente evidente que la LLM era capaz de generar una interfaz hasta conseguir el objetivo propuesto. De verdad que me quedé con la boca abierta!

 

¿Qué diferencia ves entre equipos centrados en resolver problemas reales y los que no, a la hora de afrontar una tecnología como GenUI?

Que una aplicación simplemente ‘se vea’ en un navegador o móvil no debería ser nuestra métrica de éxito. Sin embargo, muchos equipos siguen atrapados en la mentalidad de: “si carga en producción, pues ya está”

GenUI obliga a los equipos a definir esos objetivos prácticamente desde el minuto uno. Como cada interfaz que se genera es un mundo, las métricas tienen que enfocarse sí o sí en el negocio y en el producto. Medir las “páginas vistas”, por ejemplo, ya no tiene ningún sentido. ¿Que nunca debería haber sido así? Por supuesto, pero aquí estamos.

 

¿Qué requisitos previos suelen saltarse los equipos cuando adoptan tecnología nueva? ¿Crees que con GenUI pasará lo mismo?

Muchas veces la adopción de nuevas tecnologías se hace por razones equivocadas. A veces es la propia gente de desarrollo empujando el último framework, a veces son las promesas de que va a cambiar el negocio de arriba abajo, a veces es simplemente una cuestión de puro
márketing. “Si todo el mundo lo hace y yo no…”

GenUI no es ninguna excepción y seguro que hay quien pone una aplicación de GenUI en producción simplemente porque suena a IA.

Claramente GenUI viene pegando fuerte y abre muchas opciones, pero es igual de importante que siempre investigarla, conocerla y darle una vuelta a si tiene sentido para nuestro negocio y nuestras personas usuarias. ¡E igual la respuesta es que no! O que ahora no.

 

GenUI implica interfaces no determinísticas. ¿Cómo equilibras la libertad de la LLM con la consistencia que necesita un producto?

Ese equilibrio es una buena parte del reto. Desde el punto de vista técnico darle a la LLM más o menos libertad es relativamente sencillo.

Es la parte de producto y de negocio la que requiere más atención. Requiere hacer pruebas de “atomicidad” del catálogo, por ejemplo. Es decir “¿le doy componentes de bajo nivel tipo botón, texto, radio, etc o le doy un componente búsqueda de producto?”

Hay que ajustar, probar e iterar, es aquí precisamente donde las métricas juegan un papel más importante. ¿Cómo sabemos si las instrucciones y catálogo A funcionan mejor que las instrucciones y catálogo B?

 

¿Qué riesgo concreto de GenUI crees que los equipos ignoran porque están demasiado entusiasmados con las posibilidades?

El riesgo económico cuando el producto ya está en la calle. Mantener una herramienta basada en LLM es radicalmente distinto a mantener software tradicional. 

Cada visita a nuestra aplicación GenUI requiere consumir tokens, sin embargo es fácil dejarse deslumbrar por lo rápido que se puede poner en producción aplicaciones porque no requieren diseñar, implementar y probar cada pantalla y cada flujo.

 

La Nave Nodriza aterriza en Matadero Madrid y nacimiento de La Estela

Tras más de una década siendo el faro del diseño humanista, hoy no solo cambiamos de coordenadas; ejecutamos un salto de escala en nuestra trayectoria y en nuestra forma de navegar.

Un nuevo centro de mando: alunizamos en Matadero Madrid

En mayo, La Nave Nodriza traslada su base de operaciones a Matadero Madrid, el punto de encuentro donde convergen la innovación, la tecnología, el diseño, el arte y la cultura.
Al aterrizar en este ecosistema, nuestra comunidad no solo gana un espacio más ambicioso; nos integramos en un territorio que vibra con nuestra visión del diseño y la tecnología como herramienta de transformación humanista y sostenible.

En este nuevo escenario, la fuerza de gravedad del entorno impulsa un nuevo espacio dedicado al emprendimiento tecnológico, MadTech Campus, del que formamos parte.

Habitar este nuevo centro de mando nos permite entrar en resonancia directa con el núcleo del sector en la Central de Diseño (DIMAD) y con la experimentación técnica que representa el legado de Medialab.

En este nuevo vuelo la Nave Nodriza consolida una órbita más madura, sólida e interconectada.

La Estela: Acompañamos la revolución de la IA para empresas

Nuestra madurez de estos años cristaliza en el nacimiento de La Estela, una nueva consultora que surge bajo la órbita de la Nave Nodriza. Liderada por Ignacio Buenhombre y con la visión fundacional de Isa Ludita, La Estela nace para acompañar a las empresas a integrar la IA en sus procesos de diseño desde una perspectiva humana y estratégica. Forman parte de la iniciativa Jorge Correa y Agustín Jiménez, compañeros de aventuras en ilios y otros proyectos.

La Estela no se separa de nuestra misión; la expande. Mientras La Nave sigue siendo el espacio de aprendizaje, La Estela lleva esa metodología artesanal y tecnológica al corazón de los procesos de negocio.

Este nuevo vuelo no hubiera sido posible sin quienes lo impulsáis cada día.

Queremos dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que alcancemos esta nueva órbita.

Nuestro agradecimiento se extiende a nuestra comunidad: personas, empresas y organizaciones que desde 2013 habéis confiado en La Nave para crecer profesionalmente, ya sea como estudiantes, dando clases, participando en mesas redondas, acudiendo a eventos, compartiendo experiencias, mentorizando proyectos… sois el motor de este viaje, con vuestro talento inagotable y esa curiosidad crítica tan necesaria, y el apoyo incondicional a todas nuestras iniciativas.

Maduramos y crecemos con una dirección clara, pero el combustible real de esta nave es nuestra comunidad.
Vuestra energía es la que hace que el vuelo sea posible.

Se vienen eventos de despedida y celebraciones de bienvenida, nuevos programas, nuevo escenario para la Escuela de Verano La Insólita 2026, una nueva Plataforma de aprendizaje y mucho más.

Esperamos veros pronto bajo el sol de Matadero Madrid para continuar aprendiendo, reflexionando y dando forma a la tecnología que habilita a un mundo mejor, más justo, más fácil y más bello.

Esta nueva órbita solo acaba de empezar. ¿Te subes?

“Por mucho que la IA nos acelere el trabajo no debemos precipitarnos”

Hablamos con Carlos F. Henestrosa, Product Lead en Cloud District, autor de este artículo y docente en el taller de Creación de Productos Digitales con IA, sobre qué es la ingeniería en contexto, las oportunidades creativas que abre y como iniciar aún con incertidumbre.

La ingeniería de contexto sonaba hace poco a jerga técnica. ¿Qué ha cambiado para que ahora sea una competencia que cualquier profesional debería entender?

El mundo se ha dado la vuelta y necesitamos poner orden.

La ingeniería de contexto,busca dar un ‘marco’ de trabajo. Es el contexto donde se establecen de forma clara las necesidades y limitaciones dentro de las cuales la IA debería de trabajar. 

Para entenderlo es mejor no asociarlo a lo técnico, por eso me gusta hablar de Filosofía de Contexto. Nos sirve para cualquier proyecto que uno quiera emprender, imagínate que queremos organizar una fiesta. Sabemos dónde va a ser, la temática, los invitados, la música, las decoraciones… Hemos puesto las necesidades y las limitaciones y por lo tanto el ejecutante no puede improvisar. El autor es quien determina ese contexto y el objetivo, y por eso esto sirve para cualquier perfil.

Lo que ha cambiado es que ahora es que, gracias a la IA, podemos asegurarnos que toda esa información está completa, es coherente, está jerarquizada y actualizada, garantizando así el mejor resultado. 

¿Dónde ves más oportunidad ahora mismo: en perfiles creativos, en gestión, en operaciones?

Creo que los perfiles de gestión y de operaciones van a ver cómo mejora su día a día de forma sensible, pero van a tocar techo antes. Los perfiles creativos son los que más tienen que ganar: las limitaciones técnicas e incluso de talento natural se reducen (dibujo a mano alzada, por ejemplo) y si ponen a trabajar su imaginación van a poder realizar todo lo que se les venga a la cabeza, no nos hacemos a la idea de hasta qué punto se ha roto el marco.  

¿Qué puede hacer hoy una pyme o un comercio de barrio con Ingeniería de Contexto que hace dos años era imposible o carísimo?  

Todo lo que imaginen. Con paciencia y unos pocos conocimientos técnicos van a conseguir resultados increíbles. Piensa en cómo, con una calculadora de mano, todo el mundo puede hacer raíces cuadradas en milisegundos, pero si no sabes para qué se usa una raíz cuadrada de nada te sirve. Hoy podemos hacer páginas web y apps al nivel de las de corporaciones internacionales desde nuestro ordenador de casa.  Con una ingeniería de contexto bien aplicada, una IA nivel usuario (un Claude o OpenAI), y unos rudimentos básicos de desarrollo, tenemos las herramientas necesarias para conseguir unos resultados espectaculares, creando herramientas complejas y sostenibles.

Comentaste en otra entrevista que es normal sentir incertidumbre, ¿Cómo se trabaja eso en una organización que siente que va tarde?

Lo primero es aceptar que todos vamos tarde. El salto tecnológico ha sido tan grande que apenas estamos dándonos cuenta de lo que podemos llegar a hacer. Lo siguiente es aprender que a la incertidumbre uno se puede acostumbrar, esto no quiere decir que nos conformemos con el cortoplacismo, pero sí que nos concentremos mucho en el próximo paso del camino y que aceptemos que el destino es difuso. Tenemos que aceptar que cada día hay novedades, pero también que no es necesario incorporarlas todas.

Lo tercero es asumir que los seres humanos necesitamos tiempo: noches de insomnio y pensar las cosas; por mucho que la IA nos acelere el trabajo no debemos precipitarnos: la improvisación es enemiga de la responsabilidad. Por eso es fundamental tener nuestra estrategia clara, para tomar decisiones a la velocidad que los tiempos requieren.

En cuanto al equipo tenemos que ver, con tranquilidad, dónde está la persona que más atrás se encuentra en la organización y comenzar desde ahí la puesta al día, con buen paso avanzamos y vamos incorporando a los más adelantados mientras tomamos velocidad. 

Cuando la IA sea parte del día a día vamos a ver que el mayor freno somos nosotros mismos, que dejamos de hacer cosas porque no nos atrevemos a ir más allá. Ese es el momento en el que tenemos que abandonar nuestro ego y aceptar que hay cosas que la IA hace mejor, pero lo que nunca va a poder hacer es tomar decisiones por nosotros ni asumir riesgos.