La Nave Nodriza aterriza en Matadero Madrid y nacimiento de La Estela

Tras más de una década siendo el faro del diseño humanista, hoy no solo cambiamos de coordenadas; ejecutamos un salto de escala en nuestra trayectoria y en nuestra forma de navegar.

Un nuevo centro de mando: alunizamos en Matadero Madrid

En mayo, La Nave Nodriza traslada su base de operaciones a Matadero Madrid, el punto de encuentro donde convergen la innovación, la tecnología, el diseño, el arte y la cultura.
Al aterrizar en este ecosistema, nuestra comunidad no solo gana un espacio más ambicioso; nos integramos en un territorio que vibra con nuestra visión del diseño y la tecnología como herramienta de transformación humanista y sostenible.

En este nuevo escenario, la fuerza de gravedad del entorno impulsa un nuevo espacio dedicado al emprendimiento tecnológico, MadTech Campus, del que formamos parte.

Habitar este nuevo centro de mando nos permite entrar en resonancia directa con el núcleo del sector en la Central de Diseño (DIMAD) y con la experimentación técnica que representa el legado de Medialab.

En este nuevo vuelo la Nave Nodriza consolida una órbita más madura, sólida e interconectada.

La Estela: Acompañamos la revolución de la IA para empresas

Nuestra madurez de estos años cristaliza en el nacimiento de La Estela, una nueva consultora que surge bajo la órbita de la Nave Nodriza. Liderada por Ignacio Buenhombre y con la visión fundacional de Isa Ludita, La Estela nace para acompañar a las empresas a integrar la IA en sus procesos de diseño desde una perspectiva humana y estratégica. Forman parte de la iniciativa Jorge Correa y Agustín Jiménez, compañeros de aventuras en ilios y otros proyectos.

La Estela no se separa de nuestra misión; la expande. Mientras La Nave sigue siendo el espacio de aprendizaje, La Estela lleva esa metodología artesanal y tecnológica al corazón de los procesos de negocio.

Este nuevo vuelo no hubiera sido posible sin quienes lo impulsáis cada día.

Queremos dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que alcancemos esta nueva órbita.

Nuestro agradecimiento se extiende a nuestra comunidad: personas, empresas y organizaciones que desde 2013 habéis confiado en La Nave para crecer profesionalmente, ya sea como estudiantes, dando clases, participando en mesas redondas, acudiendo a eventos, compartiendo experiencias, mentorizando proyectos… sois el motor de este viaje, con vuestro talento inagotable y esa curiosidad crítica tan necesaria, y el apoyo incondicional a todas nuestras iniciativas.

Maduramos y crecemos con una dirección clara, pero el combustible real de esta nave es nuestra comunidad.
Vuestra energía es la que hace que el vuelo sea posible.

Se vienen eventos de despedida y celebraciones de bienvenida, nuevos programas, nuevo escenario para la Escuela de Verano La Insólita 2026, una nueva Plataforma de aprendizaje y mucho más.

Esperamos veros pronto bajo el sol de Matadero Madrid para continuar aprendiendo, reflexionando y dando forma a la tecnología que habilita a un mundo mejor, más justo, más fácil y más bello.

Esta nueva órbita solo acaba de empezar. ¿Te subes?

“Por mucho que la IA nos acelere el trabajo no debemos precipitarnos”

Hablamos con Carlos F. Henestrosa, Product Lead en Cloud District, autor de este artículo y docente en el taller de Creación de Productos Digitales con IA, sobre qué es la ingeniería en contexto, las oportunidades creativas que abre y como iniciar aún con incertidumbre.

La ingeniería de contexto sonaba hace poco a jerga técnica. ¿Qué ha cambiado para que ahora sea una competencia que cualquier profesional debería entender?

El mundo se ha dado la vuelta y necesitamos poner orden.

La ingeniería de contexto,busca dar un ‘marco’ de trabajo. Es el contexto donde se establecen de forma clara las necesidades y limitaciones dentro de las cuales la IA debería de trabajar. 

Para entenderlo es mejor no asociarlo a lo técnico, por eso me gusta hablar de Filosofía de Contexto. Nos sirve para cualquier proyecto que uno quiera emprender, imagínate que queremos organizar una fiesta. Sabemos dónde va a ser, la temática, los invitados, la música, las decoraciones… Hemos puesto las necesidades y las limitaciones y por lo tanto el ejecutante no puede improvisar. El autor es quien determina ese contexto y el objetivo, y por eso esto sirve para cualquier perfil.

Lo que ha cambiado es que ahora es que, gracias a la IA, podemos asegurarnos que toda esa información está completa, es coherente, está jerarquizada y actualizada, garantizando así el mejor resultado. 

¿Dónde ves más oportunidad ahora mismo: en perfiles creativos, en gestión, en operaciones?

Creo que los perfiles de gestión y de operaciones van a ver cómo mejora su día a día de forma sensible, pero van a tocar techo antes. Los perfiles creativos son los que más tienen que ganar: las limitaciones técnicas e incluso de talento natural se reducen (dibujo a mano alzada, por ejemplo) y si ponen a trabajar su imaginación van a poder realizar todo lo que se les venga a la cabeza, no nos hacemos a la idea de hasta qué punto se ha roto el marco.  

¿Qué puede hacer hoy una pyme o un comercio de barrio con Ingeniería de Contexto que hace dos años era imposible o carísimo?  

Todo lo que imaginen. Con paciencia y unos pocos conocimientos técnicos van a conseguir resultados increíbles. Piensa en cómo, con una calculadora de mano, todo el mundo puede hacer raíces cuadradas en milisegundos, pero si no sabes para qué se usa una raíz cuadrada de nada te sirve. Hoy podemos hacer páginas web y apps al nivel de las de corporaciones internacionales desde nuestro ordenador de casa.  Con una ingeniería de contexto bien aplicada, una IA nivel usuario (un Claude o OpenAI), y unos rudimentos básicos de desarrollo, tenemos las herramientas necesarias para conseguir unos resultados espectaculares, creando herramientas complejas y sostenibles.

Comentaste en otra entrevista que es normal sentir incertidumbre, ¿Cómo se trabaja eso en una organización que siente que va tarde?

Lo primero es aceptar que todos vamos tarde. El salto tecnológico ha sido tan grande que apenas estamos dándonos cuenta de lo que podemos llegar a hacer. Lo siguiente es aprender que a la incertidumbre uno se puede acostumbrar, esto no quiere decir que nos conformemos con el cortoplacismo, pero sí que nos concentremos mucho en el próximo paso del camino y que aceptemos que el destino es difuso. Tenemos que aceptar que cada día hay novedades, pero también que no es necesario incorporarlas todas.

Lo tercero es asumir que los seres humanos necesitamos tiempo: noches de insomnio y pensar las cosas; por mucho que la IA nos acelere el trabajo no debemos precipitarnos: la improvisación es enemiga de la responsabilidad. Por eso es fundamental tener nuestra estrategia clara, para tomar decisiones a la velocidad que los tiempos requieren.

En cuanto al equipo tenemos que ver, con tranquilidad, dónde está la persona que más atrás se encuentra en la organización y comenzar desde ahí la puesta al día, con buen paso avanzamos y vamos incorporando a los más adelantados mientras tomamos velocidad. 

Cuando la IA sea parte del día a día vamos a ver que el mayor freno somos nosotros mismos, que dejamos de hacer cosas porque no nos atrevemos a ir más allá. Ese es el momento en el que tenemos que abandonar nuestro ego y aceptar que hay cosas que la IA hace mejor, pero lo que nunca va a poder hacer es tomar decisiones por nosotros ni asumir riesgos.

“La tecnología construye, el diseño da sentido y el negocio decide qué merece la pena”

Hablamos con Manu García-Lechuz, Business Design and Venture Building, y con Lucas del Corral, emprendedor y Venture Builder, docentes del Taller de Diseño de Negocio, sobre por qué las personas de tecnología necesitan saber de business design.

¿Cuáles son vuestros perfiles y cómo llegasteis a dedicaros al Venture Building?

Manu: Yo soy arquitecto, con vocación artística y simpatía por la literatura infantil. Cuando me di cuenta que mi capacidad de gestión de la complejidad iba más allá de la arquitectura, probé con proyectos de investigación urbana que me permitieron entender otra forma de trabajar y a través del programa de Diseño Estratégico de la Nave Nodriza en 21-22 entendí de qué iba esa nueva forma de hacer. Durante el mismo programa me choque con el negocio como algo totalmente ignoto y me dije “en eso que no entiendo ahí quiero estar”, con ello vino la oportunidad de incorporarme al equipo de Byld en el que ahora mismo soy Innovation Building Lead y donde junto a Lucas desarrollamos proyectos de construcción de nuevos negocios e innovación estratégica junto a grandes corporaciones.

Lucas: Soy financiero de formación, pero emprendedor de vocación. Antes de dedicarme al venture building fundé varias startups. Entre ellas UGOGO, una healthtech de cuidado domiciliario de personas mayores, y Timesapp, un SaaS para evitar filas en tiendas y centros de atención. Algunas funcionaron, otras no, pero todas me enseñaron lo mismo: que un buen producto no alcanza si no entiendes el mercado, el modelo de negocio y al cliente de verdad. Ese recorrido de caerme, iterar y volver a empezar fue lo que me trajo a Byld, el primer corporate venture builder de España, donde hoy co-creamos negocios desde cero con corporaciones.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de business design, realmente se pueden diseñar?

Cuando hablamos de Diseño de Negocios nos referimos a aplicar un proceso estructurado [con fases, herramientas y criterios]  para crear negocios nuevos.  No es magia ni inspiración: es método(-logía). En nuestro caso seguimos un framework de cuatro etapas: Market Discovery, Problem Discovery, Solution Discovery y Validation Loops. Primero entiendes el mercado y detectas oportunidades; luego investigas problemas reales de personas reales que merezca la pena resolver; después encuentras/diseñas soluciones que generen valor; y finalmente las validas con datos y testeo de mercado antes de escalar.

¿Por qué las personas de tecnología necesitan saber de negocio?   

El perfil técnico que entiende de negocio toma mejores decisiones: sabe priorizar funcionalidades por impacto y no solo por complejidad técnica; entiende por qué un MVP no necesita ser perfecto; puede sentarse con un stakeholder y hablar de unit economics, Coste de Adquisición de Clientes o LifeTime Value sin perderse. En Byld trabajamos como “builders”, constructores que combinan negocio, producto y growth precisamente porque las mejores ventures nacen en la intersección de esas disciplinas, no en silos. Manu como arquitecto además siempre dice que somos constructores pero con el global de lo que tenemos que construir en la cabeza, es decir, con mentalidad de arquitectos.

 ¿Qué pasa si el diseño no tiene en cuenta el negocio? 

Pasa que creas algo bonito que no es sostenible. O útil pero que nadie paga. O peor: algo que funciona técnicamente pero que el mercado no necesita. Cuando el diseño ignora el negocio, se pueden dar varios escenarios: inviertes meses de desarrollo en algo que no tiene mercado; defines una propuesta de valor genial pero sin un modelo de monetización claro; o diseñas una experiencia que encanta al usuario en tests pero que tiene un coste de adquisición insostenible.

Cuéntanos una historia u ocasión en la que no han salido las cosas como era de esperar, porque no se tomó en cuenta el negocio

Lucas: Incomodarte. Un evento artístico que organizábamos cada dos semanas en un bar de Madrid. Nació de algo muy simple: un amigo escribía poemas muy bonitos pero no tenía dónde compartirlos, la energía de estos eventos fue increíble, siempre a sala llena.
Pero no pensamos en el negocio. No había modelo de ingresos ni forma de recompensar el esfuerzo del equipo. Después del tercer evento, la gente del staff empezó a faltar por tener otras prioridades y compromisos. Así el espacio se fue apagando. Es justo lo que enseñamos en el taller: puedes tener una propuesta de valor que a la gente le encanta, pero si no piensas en la viabilidad del modelo, no se sostiene. Si hubiésemos dedicado algo de tiempo a diseñar el negocio (entrada, sponsors, algo), ese espacio seguramente seguiría vivo hoy.

Manu: Nos encontramos mucho en Byld que la innovación no es solamente una cuestión de asunción de riesgo por parte de las empresas y corporaciones para las que trabajamos sino también de madurez en esa innovación. En ese sentido tenemos ejemplos de proyectos que hemos construido con gran capacidad para crear negocios rentables y escalables que, precisamente porque el negocio que tenía que lanzarlos no se conocía a sí mismo para saber cómo o dónde los iba a alojar dentro de la compañía, terminaron en un cajón o en una promesa de taquillazo sin fecha de estreno. Esto es también tener en cuenta el negocio, no sólo juegas con las reglas de lo que hay fuera, también tienes que ser maduro y realista con lo que eres capaz de impulsar desde dentro.

El negocio, son intercambios de valor pero son primero de todo relaciones y personas, y la innovación hoy en día debe priorizar la pervivencia de las (nuevas) soluciones en el tiempo antes que pretender disrumpir como premisa de progreso o posicionamiento.