“Esperaba aprender a confirmar hipótesis y he aprendido a descubrir insights inesperados”

Matti Heikonen, en un auténtico posado-robado.
Matti Heikonen es diseñador visual, y uno de los alumni del último Curso-Curso de UX Research de La Nave Nodriza. Nos cuenta sus vivencias en el curso y cómo sus aprendizajes están ya transformando su rol en el Design Studio de BCG, donde trabaja.

Has llegado al UX Research desde el diseño visual y la comunicación gráfica. ¿Ha sido un viaje largo?

Lo visual ya me parecía muy lejano, pero llegué al curso y me di cuenta de que había gente que venía de lugares más dispares. ¡Había hasta un abogado! Y ha sido una de las mejores cosas del curso, trabajar en equipo con gente muy diferente.

En realidad, a ti el producto digital no te quedaba tan lejos…

No, había trabajado en Habbo, que es una empresa de juegos finlandesa, aunque yo estaba en la parte de comunicación y social media. Y al terminar el máster formé parte de un proyecto llamado Parti que recogía el legado de una editorial de cómics para convertirlo en una plataforma digital. Fue mi primer contacto con la investigación y la ideación, hicimos entrevistas a posibles usuarios… La startup no siguió adelante y de esta experiencia me quedé con muchas preguntas, con las ganas de saber cómo hubieran sido los siguientes pasos, cómo haber evaluado las ideas, testear el concepto…

Trabajas en una gran consultora en plena transformación. Como decimos en La Nave Nodriza, si el mundo cambia, nosotros también…

Llevo en el Design Studio de BCG unos años y estamos trabajando por esa transformación desde lo visual a lo digital. Antes de la pandemia hicimos el curso de Intro al UX de La Nave Nodriza, y fue muy interesante. La pandemia lo paró todo, había que comunicar todo lo que ocurría en torno a la pandemia y poco tiempo de mirar más allá. Siguió habiendo formación in house pero teníamos poco tiempo para evolucionar e inspirarnos. Y en 2021, por fin llegó la oportunidad para que dos personas del equipo hiciéramos este curso, y aquí estamos.

¿Qué te ha sorprendido del curso? ¿Y qué te ha sorprendido de Matti después de este curso?
Esperaba que la investigación me ayudaría más a confirmar mis hipótesis, pero lo más interesante ha sido realmente obtener información e insights inesperados. Ha sido un momento wow, es una técnica muy efectiva para obtener resultados muy novedosos.
Sobre mí… pensaba que iba a odiar las entrevistas, porque soy un poco tímido, y al final lo hice muchísimo mejor que en mis primeras experiencias. Además, al ser un curso en remoto pensaba que hacerlas entrevistas en zoom iba a ser mucho más raro, y no fue así para nada.
Hay cosas que ya he podido aplicar en mi trabajo como el testeo del producto y en general las partes que están al final del proceso, pero en realidad todo el curso ha sido bastante nuevo para mí…

Parece que lo que más te gusta es todo lo que tiene que ver con estar cerca del usuario.
Puede ser. Me ha gustado mucho la parte de preparación, el perfilado del usuario y su definición, los test con usuarios… Al mapear nuestras habilidades al final del curso y compararlas con lo que traíamos al principio, vi ese crecimiento, se nota ese interés.

Trabajando dentro de una consultora, ¿crees que podrás aplicar ya tus nuevas habilidades?
En el Design Studio de BCG somos unas 60 personas, y más de 100 personas a nivel europeo, que se han ido integrando y están en constante transformación. Precisamente nos acaban de dar el “go” a mi compañera Aylin Ozcan, a mí y a otro Senior Manager con un background muy digital para iniciar el chapter de UX Research en BCG. Estamos planificando un proyecto interno que nos permitirá situar y ofrecer este servicio y estas nuevas capacidades, que en consultoría es algo novedoso.

Puede que mi evolución sea más lenta que la de otros compañeros del curso que trabajan de manera independiente, pero al mismo tiempo creo que tenemos muchas posibilidades. La empresa insiste mucho en la excelencia, pero cuando hay interés por evolucionar, los recursos que nos facilitan para la investigación son mucho más potentes.

Por qué aprender en #LoRemoto sigue funcionando dos años y medio después


Un grupo de estudiantes con el profesor Jesús Carreras y César Ávila en el rol de Contramaestre.

Tal vez no quieras volver a hablar de eso* a estas alturas, pero lo que ocurrió hace ya más de dos años fue el reto más grande al que nos hemos tenido que enfrentar las escuelas, organizaciones y profesionales dedicadas al conocimiento.

¿Cómo trasladar a “la pantalla” una experiencia de aprendizaje en la que la energía del aula, la conexión entre estudiantes y las dinámicas de participación y “aprender haciendo” son clave?

Lo que durante seis semanas nos pareció transitorio, es ahora la nueva normalidad. Aprendimos que “Lo remoto” estaba aquí para quedarse, y nos ha enseñado varias lecciones que son fundamentales para el diseño de talleres en La Nave Nodriza.

Son cuatro sencillos aprendizajes que tal vez quieras aplicar la próxima vez que diseñes un workshop o una experiencia de formación online.

Abraza la realidad de cada cual

Por qué: ¿Dónde estás? ¿Qué espacio ocupas? ¿Cómo vienes hoy? Son preguntas claves para entender la energía, el punto de partida de cada uno. Cuando la formación se desarrolla en un aula, siempre hay una puerta que se puede cerrar y separar la realidad personal del espacio-tiempo de aprendizaje. En #LoRemoto, nos esforzamos en entender dónde está cada persona, e incorporar su lugar de conexión, sus ruidos de fondo y las personas (o mascotas) con las que comparte el espacio, a la experiencia.

Lo que ha cambiado: antes de 2020 una videollamada de Zoom era algo mucho más excepcional. Pero de pronto, pasar 4 horas conectado con tus compañeros compartiendo el background de tu casa se convirtió en lo habitual. Era normal estar pasándolo mal, y el “¿cómo estás?”, especialmente en los grupos consolidados como el del Programa de Diseño de Experiencia de Usuario, era una pregunta imprescindible  para las personas y para el grupo. También lo era saber que tenías la opción de dejar apagada la cámara, y recordar que hay momentos en los que necesitamos vernos y tener referencias visuales de los estudiantes.

Lo que permanece: Incorporar el contexto y tener claro cuál es la realidad de la persona al otro lado, hacer dinámicas de check-in que nos permitan saber más de los demás y crear una cercanía que traspase la pantalla. Hemos conseguido que las personas que participan en nuestras formaciones tengan la cámara encendida el 90% del tiempo. Cuando no es una imposición, cuando te sientes parte, estar visible es mucho más fácil.


En el taller sobre facilitación en remoto compartimos es el espacio desde el que participamos en la formación

El ritmo, la escaleta y los rituales

Por qué: en #LoRemoto todo tiene que ser más intencional y más explicito. Los tiempos son otros, el peso que tiene el carisma del profesor o las claves visuales y el subtexto que proporciona compartir espacio físico han desaparecido de la ecuación. Necesitamos nuevos y diferentes apoyos para que el ritmo se mantenga.

Lo que ha cambiado: las primeras clases que llevamos a #LoRemoto salieron bien, pero era como si  tuviéramos  el paso cambiado. Todos los profesores y profesoras tuvieron que aprender muchas más claves, cambiar los ritmos, crear nuevos rituales que nos ayudaran a estar presentes y en conexión.

Lo que importa: siempre que comenzamos con un nuevo grupo, una nueva formación, tienen que quedar claras las reglas, en qué momento uno puede “apagar” cámaras y micros, y cuándo es necesario estar presente. En #LoRemoto no se puede improvisar.

 

El rol del Contramaestre

Por qué: en este contexto de reglas explícitas que es #LoRemoto, donde no se puede dejar nada a la improvisación, en La Nave Nodriza decidimos crear el rol del Contramaestre. Alguien que apoya la facilitación de la formación en remoto, que está allí para abrir la puerta (y volverla a cerrar). Es la persona que representa a la buena anfitriona, a la alumna aventajada, o simplemente, se hace invisible cuando toca. La persona que  ejerce como  Contramaestre es clave, como cómplice y aliado de quien está en el rol docente, y como “una más” del grupo de estudiantes.

Lo que ha cambiado: nunca se pensó que el rol tuviera una función de asistencia técnica, pero al principio era inevitable que el Contramaestre también enseñara a manejarse con las herramientas y a solucionar algún problemilla.

Lo que importa: el rol ha llegado para quedarse en todas nuestras formaciones en #LoRemoto, y ha permeado también nuestras formaciones presenciales. Aunque cada vez nos hemos familiarizado más con las herramientas que nos permiten la formación en #LoRemoto, el rol del contramaestre va mucho más allá y sigue siendo un rol esencial para tener una experiencia satisfactoria.

 

Usar el asíncrono con intención y el síncrono para la conexión

Por qué: en La Nave Nodriza tenemos claro que las clases deben ser un lugar de participación y conversación, no un lugar unidireccional. Así, siempre que es posible, incorporamos la teoría de manera asíncrona, con videos, lecturas o ejercicios individuales.

Lo que ha cambiado: hemos aprendido mucho sobre crear materiales para los momentos de aprendizaje asíncrono, qué contenidos y actividades prácticas tienen sentido, que tiempos se necesitan entre clase y clase…

Lo que permanece: la clase sigue siendo el espacio de conexión, de debate y de compartir por excelencia. Hemos aprendido a participar e intercambiar contenido en este nuevo contexto y podemos decir que la conexión emocional también funciona en #LoRemoto.

 

#LoRemoto sigue siendo una realidad en nuestra escuela, y lo que nos ha permitido que nuestros cursos y talleres lleguen a pueblos y ciudades de toda España, Europa y Latinoamérica; que un estudiante pueda seguir un curso de Product Management a caballo entre España y Brasil, o que organicemos una formación in company para equipos en diferentes países de una consultora global. Y que se sienta tan cerca, que estar en #LoRemoto sea sentir que realmente estás en La Nave Nodriza.

“Aprender sobre una nueva rama del diseño es abrir tu campo de acción”

" "
Myriam Cea en una sesión de codiseño. Foto de Candela Gómez Alcántara.
Myriam Cea ejerce como diseñadora gráfica y docente y siempre se ha sentido cómoda en la fase de conceptualización de las ideas. Estudiante del Curso-Curso de UX Research, le pedimos que nos contara su experiencia en esta formación a la que se unió para seguir creciendo profesionalmente y aportando valor a procesos de transformación.

¿Cómo es tu día a día profesional ahora mismo?

Mi formación es muy artística. Me considero privilegiada por haber estudiado en escuelas de arte aplicadas y haber pasado por forjas, talleres de piedra, grabado, conocer los materiales en la práctica. Esa ha sido la base de mi trabajo como diseñadora y mi trabajo como docente sobre diseño y creatividad, que son los ámbitos del diseño en los que ahora ejerzo.

¿Qué te motivó a hacer el curso?

Tenía la intuición de que había cosas compartidas entre el diseño gráfico y UX Research y esa intuición la confirmó una oferta de trabajo. Había una parte de ella que me describía como si me hubieran hecho una radiografía, y otra que no entendía en absoluto. Esto despertó mi inquietud por saber más sobre aquello que no entendía.

Decidí hacer el esfuerzo y desde el principio lo concebí como un crecimiento. Quería seguir aprendiendo cosas para aportar más valor a los proyectos y a los procesos de cambio, que es lo que me mueve.

Siempre me he sentido menos diseñadora gráfica y más directora de orquesta. Estoy muy cómoda un poquito más atrás, en la parte de conceptualización. Y en muchos trabajos gráficos, nadie espera que estés en ese “antes”, lo que ha hecho que a veces no me sintiera bien ubicada. En el UX Research he visto la oportunidad de estar en el lugar en el que quiero estar, generando hipótesis, poniendo la intuición sobre la mesa y validando insights.

Ahora que estás al otro lado del espejo, ¿qué ves?

Veo que tanto el diseño gráfico como el UX Research se dedican a detectar las interferencias que hay en las comunicaciones, los mensajes y las acciones o experiencias del usuario, para luego solucionarlas.

Creo que el proceso de diseño es como una barca que tiene que arrancar con esa conceptualización de la que hablábamos. Y tiene dos remos que la impulsan: el remo derecho es lo cuantitativo, los datos, lo analítico; y el remo izquierdo es la empatía, la intuición, el pensamiento lateral, la conexión de ideas, la capacidad de escucha. Mi lado fuerte es el izquierdo, y constituye para mí una forma de situarme en el mundo.

En La Nave Nodriza he aprendido a remar con ambos brazos. Es una escuela que no tiene límites a la hora de compartir conocimiento para que la experiencia de aprendizaje sea como tiene que ser.

En cualquier curso, siempre hay algo que se queda contigo. En tu caso ese algo ha sido…

Como docente, no he podido evitar fijarme en cómo se desarrolla la docencia en remoto. He confirmado cosas que les pasan a mis estudiantes. Por ejemplo, cuando vas a preguntar y es como si te pasaran el micrófono en un karaoke: yo me ruborizo. He aprendido a ponerme en su lugar, adelantarme a sus necesidades, potenciar ese acercamiento.

En cuanto a los contenidos, me ha sorprendido mucho la práctica de crear personas, o generar journeys, algo que yo hacía de manera espontánea incluso con cosas cotidianas de la vida. Ahora veo que algunos hábitos que yo tenía tienen valor y se convierten en metodología.

Y lo que más me ha gustado han sido los ejemplos reales que han compartido los docentes y todo lo relacionado con codiseño, una herramienta que siempre he usado y que permite llegar muy rápido a un lugar de confianza con el cliente, a claves que de otra manera tardaríamos meses en alcanzar.

Eres una diseñadora de las que no se quedan sin pila. Dinos qué viene después. 

Pues, ahora que he comprobado que mi intuición inicial era correcta y he adquirido nuevos conocimientos y habilidades, lo siguiente es poner estos aprendizajes en producción, en un contexto de trabajo en equipo que use metodologías ágiles para hacer más eficientes los procesos en los que se integran estos marcos metodológicos. Me encantaría convertirme en “el arma secreta” de algún equipo creativo o de investigación para el diseño.

Creo que independientemente de la disciplina, hay personas que traemos como aptitud “nativa” esa visión de trabajo que pone a las personas en el centro. Además, me gustaría romper la barrera entre disciplinas y alentar a otras personas a estudiar otras ramas del diseño sin sentir que están cambiando de disciplina, sino ampliando su campo de acción.