Estrategia

“No entiendo una forma de facilitar y liderar en la que no exista el cuidado”

La Nave Nodriza
09 Sept, 2025
5 min de lectura
“No entiendo una forma de facilitar y liderar en la que no exista el cuidado”

Camila Jáuregui tiene carrete para contar su experiencia con nosotras y está preparada para lo que viene. Ha sido grumete, parte del equipo de La Nave y ahora coordinadora del Programa de Diseño de Experiencia de Usuario

Conoce a Camila en la sesión informativa del martes 16 de septiembre o reserva con nosotras un consultorio escribiéndonos a cuentame@lanavenodriza.com

Estamos muy orgullosas de haberte acompañado en tu formación de Diseño Estratégico, trabajar contigo como compañera y ahora tenerte como coordinadora del Programa. Eres parte fundamental de La Nave. ¿Cómo lo vives tú?

La Nave ha sido –y sigue siendo– un lugar de conexiones. He conocido a muchas de mis personas favoritas, me he encontrado con una forma (o muchas) de ver la vida personal y profesional que me inspiran e, incluso, he descubierto muchas cosas de mi misma. Es un espacio de crecimiento en todos los sentidos y, sobre todo, un entorno donde hacerlo muy bien acompañada.

La verdad es está siendo muy bonito poder ser parte de esta comunidad desde distintos roles y en momentos de mi vida. Estoy muy emocionada de entrar en esta nueva etapa como coordinadora y poder acompañar a personas a vivir ese proceso que fue tan transformador para mí hace unos años.

Desde que te graduaste en comunicación social, has tenido una rica trayectoria profesional como gestora cultural, en marketing, gestionando comunidades, definiendo procesos… ¿Cómo integras toda esta experiencia en tu puesto actual?

Creo que gracias a haber pasado por contextos tan diversos (contaría también con unos años en hostelería, trabajo en producción y un continente nuevo) tengo una visión integral que me ha permitido moverme con soltura en diferentes entornos. Eso que en algún momento se sentía como una carrera profesional “poco definida”, en perspectiva, ha sido un proceso de ir desarrollando habilidades que han ido definiendo mi carrera como diseñadora un pasito a la vez.

Haga lo que haga, a día de hoy, pienso que se centra sobre todo en las relaciones. En cómo trabajar con las demás, en cómo construir contextos donde las personas y las formas de relacionarnos tengan un papel central. Por supuesto, una reflexión que tiene mucho que ver con el mundo que quiero vivir.

Además, en un momento en el que los roles profesionales están en constante transformación, me ha hecho verme más como una persona que crea y hace que sucedan las cosas y no como un perfil con funciones cerradas. El título de diseñadora me ha permitido dar un contenedor a ese “hacer cosas”, que no había encontrado antes. Aún así, siento que seguiré evolucionando –como ha sido hasta ahora– hacia donde me guíe la curiosidad.

El cuidado que has mostrado en todo momento por la comunidad nodriza te ha posicionado como una guía referente que acompaña procesos de trabajo y equipos. ¿Cómo dirías que es de importante esta soft skill en puestos de facilitación y liderazgo?

La verdad es que por algún tiempo me peleé con que fuera algo que me identificara, porque sentía que de alguna forma hacía de menos mis otras habilidades. Pero luego entendí que, al contrario, es un potenciador y una base sólida que permite que todo lo demás florezca y que al final del día, hace más amable, más bonito y más divertido todo lo que hacemos. Y si no es así, ¿para qué?

Creo que el cuidado es un innegociable para mi en cualquier escenario. No entiendo una forma de facilitar y liderar en la que no sea primordial escuchar las necesidades de las personas y de apoyar desde donde sea posible. Además, creo que no es algo que deba ser necesariamente happy flower. El cuidado es empatía, escucha, contención, pero también es asertividad, límites e, incluso, saber habitar el conflicto.

Has vivido durante tres años los nervios del primer día del Programa de Diseño de Experiencia de Usuario y has vivido la evolución de los grumetes a lo largo de 8 meses. ¿Qué le dirías a una persona que está pensando en subir a bordo?

Que se entregue y confíe en el proceso. La experimentación, las obsesiones, los vínculos que se crean en esos meses y las crisis que inevitablemente surgirán, son todo parte de la ecuación. Puedo contar de primera mano que el Programa es una experiencia bastante intensa en emociones, intelecto y energía, pero creo que es un momento en el que vale la pena sumergirse por completo. Realmente merece la pena vivirlo y disfrutarlo.

Y si pudiera sumar otro consejo, diría que tengan paciencia. Confirmo las palabras de nuestra capitana: Es un proceso que dura, al menos, dos años. Al principio se siente que pasa todo rápido, que no llegas a todo, como un remolino, pero luego cuando baja el ritmo sigues viendo como poco a poco se desdobla.

Sin duda, el mantra es trust the process.

Para terminar, estamos haciendo desde La Nave un pequeño research para conocer cuál es el objeto o el servicio que más rabia te da por su ‘mal diseño’ en tu día a día… ¿Nos podrías decir solo uno?

Ahora mismo estoy un poco atravesada con los sistemas de salud (públicos y privados). El descuido, lo poco intuitivo, la falta de empatía que veo, en cosas más y menos importantes, en uno de los momentos más vulnerables de las personas me pone un poco mala, la verdad.

Si lo tuviera que resumir en un touchpoint sería el momento de ser atendida por el médico. Un protocolo que debería ser fundamental —lenguaje claro, instrucciones concretas, atención empática— termina siendo una experiencia confusa, distante y, en algunos casos, hasta desagradable.

Y eso en lo que considero más básico. No entremos en aplicaciones, sistemas para agendar citas, etc., porque #ausilio.

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